GOROSTIA, 40 - PADURA, 25

TRES CUARTOS BUENOS ¡Y OTRO DE REGALO!.

 

Sucede a veces al abrir una página en Internet, que emerge explosiva una ventanita con el feliz mensaje de "¡¡Enhorabuena, visitante 1.000.000: Le acaba de corresponder un Gran Premio!!" Otras veces es del buzón de nuestro portal del que surge entre cartas del banco un folletito multicolor con la inesperada buena nueva: Sin comerlo, ni beberlo, nos acaba de tocar ¡¡alguno de estos tres premios: o un Ferrari Testarossa, o un viaje alrededor del mundo, o un llavero de Fanta Naranja!!

 

Con idéntica alegría nos presentamos el sábado en Berriz, ansiosas por darles a las del Gorostia el notición: ¡¡Zorionak, chavalotas, que os vamos a regalar este partido!! ¿No es eso generosidad? Lástima que no hubiera por allí ningún fotógrafo para inmortalizar el momento y publicar la instantánea en los ecos de sociedad del periódico local, con un típico pié de foto que dijera más o menos algo así: "momento en el que las chicas del Padura hacen entrega a las de Berriz de un cheque-regalo canjeable por una victoria." ¿No se le ocurrió a nadie llevar la cámara? ¡Pues vaya!

 

Y eso que, es de suponer, las del Gorostia pensarían antes de jugar que aquel partido ya lo tenían ganado, a tenor de lo visto en el choque disputado en nuestro campo la primera vuelta, cuando las del pueblo del chuletón se impusieron a las cementeras por 20-65, 45 puntos de diferencia a su favor, ni mas, ni menos, el día aquel en el que dedujimos que nuestras chicas no querían comer pasteles, o al menos, no querían entrar a buscarlos a la canasta.

 

Pero ¡oh! tras la disputa del primer cuarto quedó claro que ¡¡allí había partido!! Las de Jesús salieron con garra y presión, disputando cada balón y defendiendo concentradas, hasta perder el resuello, para acabar los primeros intensísimos 10 minutos por delante en el marcador, con un 2-4 (no, esto no es fútbol, es baloncesto, pero bueno). Las alarmas sonaron en el banquillo local, que no reconocía en las jugadoras de las rayas azules y blancas a las mismas rivales contra las que anteriormente se habían paseado. 

 

Más todo el buen trabajo se vino abajo por un mal segundo cuarto, en el que el Gorostia nos hizo 10 canastas en un visto y no visto, frente a los 8 puntos que nosotros logramos sumar. Aquí es donde de verdad estuvo el regalo que nos costó el partido, pues puede decirse que el 92 por ciento de sus puntos llegaron tras perder nosotros el balón en el medio del campo por intentos de "florituras" (el pase por detrás de la espalda, el bote por entre las piernas), que salían mal y dejaba el balón “a huevo” para las rivales. Además, -y siguiendo con estas estadísticas hechas “a ojímetro”- el 84 por ciento de las veces que robábamos la bola, por anticipación o tras mucho batallar, la devolvíamos de nuevo mansa y cortésmente a las manos contrarias. Y esos donativos no son para ser rechazados si no quieres que te tachen de “desagradecida”. Y las de Berriz no lo fueron.

 

Una pena, ya que en los dos siguientes cuartos volvimos a plantar cara y a trabajar sin descanso, con parciales muy igualados de 10-7 y 8-6. Al final, el 40-25 indicaba que la evolución desde aquel rotundo 20-65 va por buen camino (y mejor que irá en cuanto empecemos a meter el 53 por ciento de las canastas fáciles que erramos. Las difíciles, para otro año). Con todo, estupendo trabajo de las jugadoras que decidieron quedarse en el lado del “puente” en el que el equipo tenía que disputar el partido.